jueves, 5 de enero de 2012

Hay Guachimntones para el mundo

Jalisco como centro cultural arqueológico
Centro Interpretativo Guachimontones "Phil Weigand"
El CIG (Centro Interpretativo Guachimontones) ofrece una experiencia diferente de abordar temas relacionados con la arqueología

Como resultado del compromiso, amalgamado de muchas voluntades y luego de seis años de gestiones, fue inaugurado el Centro Interpretativo Guachimontones (CIG), con una ceremonia encabezada por Emilio González Márquez y Alejandro Cravioto Lebrija, Secretario de Cultura de Jalisco, quienes fueron recibidos por estudiantes de Teuchitlán, que soltaron globos verdes y blancos tras la develación de la placa.
“Es muy importante para el municipio, la región, el estado, la inauguración de este centro interpretativo, pero es también importante para México porque el trabajo aquí realizado, desde hace ya poco más de dos décadas, viene a confirmar la presencia indudable de grandes culturas en el Occidente del  país que fueron también forjadoras de las culturas del centro”, comentó Cravioto Lebrija.
De la mano del Paisaje Agavero,  el Centro Interpretativo "Phil Weigand" convertirá a la región en un potencial de turismo cultural con “una ruta donde reconoceremos nuestros orígenes y nuestros antepasados y que hoy queda como un evidencia de este trabajo realizado en el tema de arqueología”, agregó.
La inversión del CIG, en esta administración, asciende a más de 300 millones de pesos en lo que se refiere a arqueología.

Décadas de saqueo
“Se han comprado los terrenos, las poligonales, los terrenos de una media docena de sitios arqueológicos que llevaban décadas de saqueo, centurias de abandono, y cuando se realice este trabajo arqueológico, que esta administración ha dejado las bases para que esto pueda ser así, se modificará el mapa arqueológico de México.
"Se reconocerá finalmente en todo cuanto vale la grandeza de las culturas prehispánicas de occidente y eso es un trabajo, una inversión que se ha realizado en esta administración”, comentó Cravioto Lebrija.
También hizo un reconocimiento posmorten a Phil Weigand, al referir que la ceremonia tenía un gran sentido de homenaje a “quien dedicó toda su vida al reconocimiento de todas estas culturas junto a su esposa Acelia García.
El CIG (Centro Interpretativo Guachimontones) ofrece una experiencia diferente de abordar temas relacionados con la arqueología y con el conocimiento del medio ambiente.

Exposiciones permanentes
Con las exposiciones permanentes se estimula el uso de todos los sentidos para entender el trabajo de los arqueólogos en la reconstrucción de la historia del territorio conocido como “Tradición Teuchitlán”: desde el subsuelo hasta las estructuras arquitectónicas que hoy se conoce  como Guachimontones.
El visitante conocerá la manera en que se integraron las culturas de occidente en el antiguo territorio mesoamericano para entender cómo la sociedad utilizó los medios naturales para el desarrollo de objetos culturales.
El Centro Interpretativo Guachimontones se encuentra en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, 300 metros antes de llegar al sitio arqueológico Guachimontones.

Intérpretes especializados
Se cuenta con intérpretes especializados que acompañarán a los visitantes  en los recorridos dentro del centro y a través de senderos interpretativos en el centro arqueológico.
Además, cuenta con un amplio estacionamiento, cafetería, auditorio y servicios sanitarios. Se puede realizar la reserva de participación a través de un correo electrónico a: c.interpretativo.guachimontines@gmail.com

Historia y tradición
Existe una serie de investigaciones antropológicas de la zona, de las que sobresalen las derivadas de las exploraciones y estudios que Phil Weigand realizó por más de cuarenta años. Hoy por hoy, la tradición Teuchitlán es entendida como una cultura sofisticada con una organización estructurada que combina una serie de usanzas culturales manifiestas en peculiares formas de asentamiento, expresiones arquitectónicas, prácticas productivas, transformaciones materiales, entre otras.
La tradición Teuchitlán pasó de entenderse como una mera herencia material a comprenderse como una sociedad dinámica que habitó, aprovechó y transformó los recursos de su entorno.

Siglos de desarrollo
Varios siglos de desarrollo que iniciaron en el 350 a.C. y terminaron en el 3500/400 d.C. (Beekman y Weigand, 2008:315) desembocaron en un complejo modo de organización social, política, económica y ritual cuyas huellas arquitectónicas se reflejan en la Zona Valles y sus alrededores.
La principal característica que distingue a la tradición Teuchitlán de otras culturas mesomericanas es su particular estilo arquitectónico conocido como “Guachimontón”, centros ceremoniales que involucran  conjuntos circulares  formados por estructuras rectangulares rodeando un altar circular.

Dios del viento
Su forma se ha interpretado como una advocación al dios del viento, por lo que los lugares eran el escenario del ritual principal conocido como el “Palo del Volador”.
Por su índole cívico-religioso, este ritual reunía multitudes y era acompañado de diversas prácticas como banquetes y el baile en cadena.
El nombre “Guachimontones” proviene de la unión del vocablo Huaxe (guaje) y la palabra en castellano montón; de esta manera se podría traducir  como montón de guajes.

El sitio arqueológico
En lo alto de la loma vecina al pueblo de Teuchitlán se encuentra el recinto prehispánico más representativo de la Cultura Teuchitlán, los Guachimontones.  
Las  primeras edificaciones del recinto se ubican alrededor de los años 350 a.C., a partir de ese momento comenzó el desarrollo de una importante cultura cuya historia de más de 700 años es ahora contada a través de su huella material.
El conjunto arqueológico comprende dos centros principales: Guachimontones y Loma Alta.
El primero ya puede ser visitado por el público en general y cuenta con diez edificios circulares, dos canchas de juego de pelota, plazas rectangulares, unidades habitacionales y terrazas de cultivo.

Para saber…
La Cultura Teuchitlán, como varias culturas mesoamericanas, practicaba el “juego de pelota de cadera”.
Los registros más antiguos lo ubican en Mesoamérica alrededor del 1600 a.C.
En Guachimontones existe la cancha de juego de pelota más grande de su época; construida en tres diferentes momentos.
Su tamaño final alcanzó los 110 metros de largo.
Su ejecución consistía en golpear una pelota con la cadera hasta llegar al extremo contrario; cuando la pelota quedase inmovilizada por algún equipo, el contrario recibía puntos.
Cosa diferente sucede en otros lugares de Mesoamérica en donde la bola debe de pasar por un aro conocido como marcador.
En Jalisco está práctica ritual se relaciona con el orden sobrenatural del cosmos y será este carácter ideológico el que dará su carga cívica como elemento conciliador de conflictos políticos sociales.

Patrimonio de la Humanidad
La zona arqueológica Guachimontones es patrimonio de la humanidad.
El 12 de julio de 2006, la zona de Teuchitlán que incluye 34 mil 658 hectáreas entre el pie del Volcán Tequila y el profundo cañón de río Grande de Santiago; así como la zona de los Guachimontones, ha entrado a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial.
Junto a otros parajes del mundo, la zona fue valorada por la decisión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en su sede en Vilna, Lituania; en la reunión anual de 2006, bajo el nombre de “Paisaje agavero y antiguas instalaciones de Tequila”.

¿Cómo llegar?
Partiendo de Guadalajara, Teuchitlán se encuentra 2 kilómetros después de tomar la carretera libre Guadalajara-Tequila.
Se debe tomar la desviación a Ameca que se encontrará a mano izquierda.
Aproximadamente 14 kilómetros después se encuentra el municipio de Tala.
Al llegar a la primera salida después de Tala, se deberá dar vuelta a la derecha donde se encuentra una señalización que indica el camino a ‘Etzatlán y Ahualulco de Mercado’, 12 kilómetros adelante se encuentra el municipio de Teuchitlán, Jalisco.

Sobre Phil Weigand
Weigand nació en los Estados Unidos en 1935. Se formó como historiador en la Universidad de Indiana, para luego complementar sus estudios en Antropología y Arqueología en la Universidad de Illinois.
Su viaje a través de México inició en Ciudad Juárez alrededor de los años 60.
Después, continuó su recorrido por pequeñas poblaciones de Chihuahua, Durango y Zacatecas, donde comenzó sus primeras investigaciones arqueológicas en el territorio nacional.
En el año de 1970, en la zona que hoy se conoce como Guachimontones, Weigand y su esposa, la mexicana Acelia García, descubrieron un taller de obsidiana en el que millones de paletas y trozos afilados  de rocas se acumulaban hasta tres metros de profundidad.
Éste fue el inicio de un proyecto de restauración al que el estadounidense le dedicaría más de 30 años de estudio.
El resultado fue una revelación de una civilización no registrada hasta ese momento.
Por este motivo, su aportación a la historia y a la arqueología del occidente del país especialmente, son fundamentales pues permitieron conocer los nuevos datos y esclarecer periodos prehispánicos en la historia de México Occidental.

Comunicación educativa
Una experiencia diferente. Aprende y diviértete, sé parte de Guachimontones.

Recorrido CIG
La experiencia de Guachimontones combina una serie de actividades que permiten desarrollar y fortalecer temas culturales.
El CIG ofrece un espacio destinado a actividades grupales  e individuales para estimular las habilidades motoras en niños, jóvenes y adultos. Los materiales indispensables: Tu energía, tu mente y tus manos.
Además, los alcances del proyecto van más allá.
La educación es el objetivo primordial del lugar, por lo que se diseñaron programas completos para educandos de primaria, secundaria y preparatoria que relacionan los temas y experiencias que exige su grado escolar. Los programas incluyen experiencias en el aula, visitas al centro y sitio arqueológico y, finalmente concluyen en la escuela.

Sendero
Conoce Guachimontones de una manera diferente. La diversión educativa es el principal objetivo.
El CIG ofrece recorridos temáticos; senderos fijos y dinámicos que, por medio de actividades físicas y mentales, promueven la interactividad de los visitantes.
El objetivo es profundizar sobre los aspectos antropológicos, arqueológicos y ambientales y, de esta manera, conocer y respetar tanto el patrimonio histórico-cultural como el medio ambiente.
Todos están invitados: niños, jóvenes y adultos pueden disfrutar de estos peculiares recorridos donde echarán a volar su imaginación y, de manera divertida, harán uso de sus habilidades para reconstruir la historia cultural de la antigua Teuchitlán.

Talleres CIG
Un lugar mil historias
Ven y conoce la manera que el ser humano se adapta y aprovecha el medio ambiente, en un recorrido 2 mil 350 años atrás, viaja por el tiempo cultural y llega hasta el momento que habitó una gran cultura y que dejó una huella arquitectónica muy peculiar.

Los oficios, esencia de mi cultura
Todos los miembros de una sociedad hacen posible su permanencia y desarrollo a lo largo de los años.
En Guachimontones podrás descubrir diferentes roles sociales que jugó el pueblo del antiguo Teuchitlán por más de 700 años.

Senderos fijos
Dos senderos fijos permitirán el acercamiento a temas de ritualidad y aspectos de la gran civilización de la Cultura Teuchitlán.
Estos senderos estarán acompañados de diversas actividades y una exposición temporal.
Ven y conoce su infraestructura, descubre sus estaciones y prepárate para la próxima experiencia de CIG y Guachimontones.
Un recorrido especializado te permitirá conocer lo que hay detrás de un sendero, además, podrás descubrir la magia de la interpretación temática y los beneficios de la educación interactiva.